Vida

¡Qué risas!
Algarabía ajetreada.

Es un llanto a rebujo en las piernas de mi madre,
pues perdí un mundo y gané otro.

Es nublado el día,
aterciopeladas son sus formas
que se evaporan en el cielo,
como una dulce melodía.

Ya es noche,
mi padre me acuna entre sus brazos,
y la sonrisa de mi madre,
¡qué belleza!

Son arrumacos,
vida.

Y ya solo quiero vivirte,
festejarte
danzarte,
gustarte.

Vida, ¿qué me deparas?
¡no!, ¡no me lo digas!
prefiero el misterio a la cordura.

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